Bici vs Coche
Cambiar el cambio climatico
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La utilización desmesurada del coche por parte de los habitantes de las principales ciudades europeas está provocando que la calidad de vida disminuya de forma considerable. Aunque nos pueda parecer mentira, si cambiamos la bicicleta por el coche ganaríamos tiempo. Además, si cambiamos nuestros hábitos de desplazamiento en favor del transporte público, la bici o los desplazamiento a pie, mejoraríamos nuestra salud y nuestro bienestar.

Casi todos tenemos una bici, que compramos en alguna ocasión, olvidada en algún rincón de la casa. Lo que proponemos desde Europebybike es que utilices la bici en tus desplazamientos diarios.

Hay personas que piensan que el vehículo privado es imprescindible para moverse por la ciudad, pero no hay nada más lejos de la realidad. El 50% de los desplazamientos urbanos que se realizan en coche son para cubrir distancias inferiores a los tres kilómetros y cerca de un 10% de estos desplazamientos apenas cubren distancias de menos de 500 metros.

Para cubrir distancias de menos de cinco kilómetros es mucho más rápido cómodo y efectivo utilizar la bicicleta ya que este medio de transporte nos permite desplazarnos de puerta a puerta y evita todos los problemas relacionados con los atascos y el aparcamiento. Si sustituimos el coche por el transporte público o la bicicleta para este tipo de trayectos, la calidad de vida de los ciudadanos subiría de forma extraordinaria, frenaríamos el efecto invernadero y el consiguiente calentamiento global.

La población de la Unión Europea es de casi 500 millones de personas, de las cuales aproximadamente el 75 por ciento viven en zonas urbanas. Especialmente en las ciudades es donde se realizan este tipo de desplazamientos inferiores a cinco kilómetros y donde resulta más fácil sustituir el vehículo privado por medios de transporte alternativos. El tiempo medio que se invierte en recorrer un trayecto de tres kilómetros en bici, contando con los semáforos, es de aproximadamente 15 minutos. Mucho más corto que el que invertimos en realizar el mismo trayecto en coche. En la Unión Europea se realizan cada día laborable doce millones y medio de desplazamientos de este tipo, lo que supone un gasto anual de aproximadamente 6.250 millones de litros de combustible que se podrían ahorrar con un gesto tan sencillo como este.

Velocidades medias de desplazamiento en horas de punta en las grandes ciudades europeas

velocidades

Paradójicamente, en estas mismas ciudades, cada vez hay más personas que madrugan para correr, que se apuntan al gimnasio o que realizan ejercicios en una bicicleta estática, y luego toman su coche para recorrer los pocos kilómetros, que los separan de su lugar de trabajo, de una zona comercial o de un centro de ocio. Y todo esto, a velocidades medias que en las grandes urbes, en hora punta, oscilan entre los seis y los quince kilómetros por hora. Velocidades bastante más bajas de las que conseguimos si nos desplazamos en bicicleta.

En algunas zonas urbanas de Estados Unidos ser peatón puede llegar a resultar sospechoso para la policía, ya que, en un país donde el automóvil es un objeto de culto, determinados recorridos sólo los realizan andando aquellas personas al margen de las normas establecidas, por lo que se ha convertido en uno de los criterios para hacer registros preventivos. Afortunadamente en Europa esto todavía no es así y desde Europebybike creemos que hay que hacer todos los esfuerzos necesarios para que nunca ocurra.

Si el espacio en la ciudad es finito y las necesidades de desplazamiento crecen sin cesar, es lógico llegar a la conclusión de que la utilización del coche es insostenible y lleva al colapso, por lo que se tienen que buscar alternativas. Las políticas urbanísticas no deben premiar la utilización de los vehículos privados mediante la construcción de nuevas autopistas y grandes centros comerciales en la periferia con inmensos parkings. En su lugar deberían implicarse e invertir en el desarrollo de la red ferroviaria, el transporte público urbano y la construcción de carriles bici.

Las ciudades deben estar diseñadas a escala humana y nunca a la medida del coche. Los planes urbanísticos no tendrían que contar con que los ciudadanos utilicen el coche en sus desplazamientos. Sin embargo cada vez resulta más difícil e incómodo llegar a las grandes superficies comerciales de la periferia si no disponemos de un vehículo motorizado. Es mucho más humano y natural desarrollar un centro urbano peatonal a medida de los ciudadanos y donde se sitúen zonas verdes, espacios comerciales, de ocio, trabajo y vida social.

Un urbanismo inteligente y bien planificado evitaría el derroche de energía en las grandes ciudades y por tanto, ayudaría a proteger el medio ambiente.